Dolor, uñas encarnadas, lesiones en la piel, deformidades articulares o problemas al caminar son señales que no debes menospreciar
El podólogo es el profesional sanitario especializado en el cuidado integral del pie. Detectar a tiempo las primeras molestias puede evitar complicaciones mayores y mejorar la calidad de vida.
Nuestros pies son una de las partes del cuerpo más olvidadas, a pesar de ser cruciales para nuestra movilidad y equilibrio. Soportan diariamente el peso de todo nuestro cuerpo, pero muchas personas no acuden al especialista hasta que el dolor se vuelve incapacitante. Pero ¿Cuándo ir al podólogo?
Éstas son algunas señales que merecen atención:
Dolor persistente al caminar o estar de pie
Uno de los motivos de consulta más habituales es el dolor en el pie. Puede aparecer en el talón (fascitis plantar), en la parte delantera del pie (metatarsalgia, neuroma de Morton…), en los dedos (dedos en martillo, en garra, “juanetes”…) o incluso en los tobillos y las rodillas debido a una marcha incorrecta.
Según el Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos de España (CGCOP), un estudio biomecánico de la marcha puede detectar cambios que pueden ser el origen del dolor. En muchos casos, el uso de plantillas personalizadas mejora significativamente la calidad de vida del paciente.
Uñas encarnadas, engrosadas o descoloridas
Las uñas encarnadas, también conocidas como onicocriptosis, pueden causar dolor, inflamación y, si no se tratan, infecciones recurrentes. La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) recomienda acudir al podólogo si aparecen signos de enrojecimiento, secreción o engrosamiento persistente.
Además, los cambios en el color o la textura de las uñas pueden estar relacionados con infecciones por hongos o problemas dermatológicos. El autoexamen es útil, pero siempre debe confirmarse con un diagnóstico profesional.
Callos y durezas: más que un problema estético
Los callos y durezas recurrentes pueden ser causados por una presión excesiva de un calzado inadecuado o una mala distribución del peso al caminar. Los Institutos Nacionales de Salud (NIH) advierten que eliminar los callos en casa con navajas o productos abrasivos puede provocar heridas o infecciones, especialmente en personas mayores o personas con enfermedades crónicas.
El podólogo no sólo elimina de forma segura estas lesiones, sino que también evalúa el origen del problema para evitar que vuelvan a aparecer.
Grietas, verrugas y otros cambios en la piel
Las directrices de práctica clínica del NHS (Servicio Nacional de Salud, Reino Unido) destacan que las verrugas plantares, causadas por el virus del papiloma humano, pueden confundirse fácilmente con callos. Es importante diferenciarlas correctamente ya que requieren un tratamiento específico y deben controlarse para prevenir el contagio, especialmente en espacios húmedos como piscinas o duchas públicas.
También es importante estar atento a grietas profundas, sequedad extrema o áreas de decoloración, ya que pueden ser signos de problemas dermatológicos más amplios.
Problemas de equilibrio, deformidades o mala postura
Afecciones como juanetes, dedos en martillo o pies planos pueden parecer problemas estructurales simples, pero según CGCOP, si no se corrigen rápidamente, pueden causar desequilibrios posturales y desencadenar dolor en las rodillas, las caderas o la espalda.
El podólogo evalúa estos casos con pruebas específicas y, dependiendo del grado de afectación, puede recomendar ejercicios correctivos o intervenciones quirúrgicas.
Si tiene diabetes, un chequeo con un podólogo es clave
A las personas con diabetes se les debe proporcionar un cuidado regular de los pies. La Fundación Novo Nordisk Diabetes advierte que la neuropatía diabética reduce la sensibilidad en los pies, lo que puede provocar que heridas menores pasen desapercibidas y se compliquen.
El seguimiento profesional ayuda a prevenir el desarrollo de heridas y amputaciones. Por ello, se recomienda realizar al menos una visita al podólogo por año, incluso aunque no haya síntomas visibles.
Cuidar tus pies es cuidar tu salud
Muchas personas sólo acuden al podólogo cuando el dolor ya está alterando su rutina, pero lo ideal es actuar antes. Como nos recuerda el Consejo General de Podólogos, la evaluación precoz permite un tratamiento conservador de muchos problemas y evita que empeoren con el tiempo.
No esperes que el dolor te detenga. Si ha notado alguno de estos signos, solicite una cita con un especialista en salud podológica.
Tus pies te lo agradecerán.

